miércoles, 7 de enero de 2009

aragi_ MI CONFRONTACION CON LA DOCENCIAEL SER Y HACER DOCENTE

La lectura de la ponencia “La aventura de ser maestro” escrita por José M. Esteve, es un retrato fiel de las dificultades que representa el hecho de que un profesionista, con una formación especializada en una determinada rama de saberes, por una circunstancia u otra se ve inmerso en el quehacer docente.Al revisar mi escrito inicial, me percato, de que al no ser docente, recurrí a copiar los modelos de enseñanza de mis antiguos maestros, pero en una mezcla informe, por lo que obviamente, me situé en el ensayo y error, hasta encontrar mi propia identidad (al menos eso creo), la cuál sigue sujeta a una serie de cambios y adecuaciones a las circunstancias que representan los diferentes grupos de estudiantes.¿Me considero maestro de humanidad? Por lo menos lo intento, puesto que me catalogo como un docente comprometido conmigo mismo y con mis alumnos, con ética y valores y que pone a disposición de los mismos, conocimientos actualizados en el ámbito profesional y que se capacita en el área pedagógica.Me atrevo a señalar que el segundo problema que señala Esteve , el de la libertad de sentirse a gusto en clase, ha dejado de serlo, en gran medida en mi caso, salvo cuando me asignan materias fuera de mi perfil, en donde regreso a ser docente novato, sólo que en éste caso, cuento con la gran ayuda que me proporcionan los años de experiencia.Mis principales problemas, puestos en perspectiva a mis inicios docentes, si duda fueron; el de “adaptar los contenidos de enseñanza al nivel de conocimientos de los alumnos” como lo llama el autor de la ponencia a la que hago referencia al inicio, pero sobre todo el de vencer la arrogancia con que inicié el contacto con la educación, aún hoy en día, me encuentro con grupos en donde me cuesta lograr la empatía necesaria para el desarrollo del trabajo.Me atreví a enseñar, porque es una forma de aprender, según cita Paulo Freire, al inicio de su primera carta (Cartas a quién pretende enseñar. Edit. Siglo XXI, 1994, pp. 28-42). He aprendido, que de todos se puede aprender, he observado las diversas formas en que viven su adolescencia los jóvenes, lo que me permitió acompañar a mis hijos en esa etapa de su vida, me he preparado en áreas distintas a la de mi profesión, lo que me ha enriquecido enormemente.Me gusta ser docente, es algo que disfruto, puesto que me hace sentir que contribuyo, aunque sea en una parte pequeña, a formar personas que puedan aportar positivamente a la sociedad.
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Isa Arcos

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